lunes, 30 de abril de 2012

¿QUÉ ES EDUCACIÓN?


No sé con cuál de las “definiciones” quedarme, si con la que propone Fernando Savater la cual dice que es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos…) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento. O con la viñeta basada en la idea de Lourdes Miquel sobre qué es una maestra, es algo que me tiene en vilo.
Desde la antigüedad la educación ha sido un dilema. ¿Educar o no educar? ¿Educamos en la vida o para una profesión? ¿La mamá o el papá o un especialista?
Platón ya decía que era algo necesario, que no hay rebaño de ovejas que camine sin pastor. Y como se creía en las polis griegas, tanto debe haber un pedagogo como un maestro que les enseñe a socializarse y a especializarse por igual.
La cuestión viene cuando tenemos que ponernos manos a la obra. Y es que de esas dos personas que los griegos ya nos proponían parece que nos estamos olvidando. Tal vez por comodidad, tal vez por ignorancia, no lo sé. El problema es que cada día que pasa más se lavan las manos unos y se pringan los otros. ¿Qué quiero decir con esto? Que el gran dilema de educar se está cargando sobre los maestros (qué no cabe duda que para ello están y que es su función, pero…) y eliminando de las obligaciones vitales a los “papis”.
¡¡Señores despertemos!! ¡Que los maestros no son “supernanis”! (¿O sí?) ¡Que si no mandamos a la escuela (cuando digo escuela digo club, parque…) a nuestros niños con un mínimo de educación, es imposible que allá donde vayan se les eduque! ¡Que si el papá y la mamá no trabajan en casa, por muchos superpoderes que tengan los maestros, no hay nada que hacer! Y no es que me lo invente yo, es que a los hechos me remito. Solo tenemos que ver los comportamientos en las aulas, campos y pistas deportivas, etc.
¡Anda! Creo que empiezo a descubrir qué es educación para mí. Diría que es una mezcla de las dos definiciones iniciales: es algo en lo que hay que creer y para lo cual debemos tener una lista infinita de cualidades para conseguirlo a la perfección. Eso sí, como dice Savater, si hasta de la mili ha conseguido aprender algo (y eso que para mí cuando hay armas de por medio hay poco que aprender); decir que no es necesario saberlo todo para enseñar un poco. Así que pongamos todos nuestro granito de arena.
De todas formas, he de decir que es algo muy difícil de responder, y que no m atrevo a conceptualizar. No obstante, como decía José Bergamín en sus “Poesías casi completas”: “Más me hielo si más ardo”. Y que yo completo: y cuanto más me hielo, más quiero arder. Es decir, aún tengo mucho que aprender. Y así espero que pase con muchos otros, porque es la única forma de que consigamos responder.
*Todas las referencias han sido extraídas de “El valor de educar”, Fernando Savater. Ed.: Ariel, Barcelona: 2006.

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