EDUCACIÓN


SOMOS MODELOS Y NO SABEMOS HASTA QUÉ PUNTO
Yo entreno un equipo de fútbol benjamín (9-10 años). Y un día para acabar el entrenamiento hicimos mini-partidos 2c2 y solo eran 7 niños, entonces me puse yo a jugar con uno de los nanos para ser pares y poder jugar.
Como de normal, los niños pretendían ganar por encima de todo y hacían todo tipo de pillerías para conseguirlo. Yo lo que hice fue jugar siendo “legal” y cuando había alguna acción que podía dar lugar a una ventaja cuando no correspondía lo decía. O si existía una falta, aunque después obtuviera ventaja, la pitaba. Vamos lo que debería ocurrir. Sin embargo, los nanos cuando ocurrían esas acciones hacían lo contrario, intentaban extraer el máximo beneficio para ellos aunque supieran que había sido falta, fuera...
Hasta que de repente vi como uno de los chiquillos que más conflictivo suele ser, en una de esas acciones dijo: no, no, ha sido falta. Lo cual conllevaba que empezaban a comportarse como yo lo estaba haciendo. Y siguieron haciéndolo durante el resto del partido, dándose cuenta de que no tenían porqué sacar ventaja cuando no les correspondía.
Pero lo más sorprendente aún estaba por llegar, seguimos jugando y a los 2 o 3 minutos en una jugada similar a las que he comentado, uno de los nanos del otro equipo centra un balón y yo abro las piernas para que no me pegue y se salga fuera. Yo, que llevaba pantalones largos, me doy cuenta que me toca un poco en el camal del pantalón, pero no le doy importancia y voy a por el balón para sacar. Y cuando voy a cogerlo, el chiquillo que jugaba conmigo me dice: no, sacan ellos Pablo.
Es sorprendente como los niños pueden llegar a ser más “legales” incluso que los adultos. Y que en una acción que ni yo mismo iba a considerar ellos lo hagan, cuando 10 minutos antes estaban intentando meter un gol incluso cuando sabían que habían hecho falta. Y todo por el simple hecho de ver que su entrenador se estaba comportando de esa forma.
Yo creo que la moraleja de la historia está bastante clara. Así que deberíamos darle bastante más importancia lo que hacemos y no tanto a lo que decimos.
Aunque no lo creas eres un modelo muy representativo para los niños y tus actos son muy importantes. Los niños son como esponjas y absorben todo lo que ven, y más de lo que nos pensamos.


¿QUÉ ES EDUCACIÓN?
No sé con cuál de las “definiciones” quedarme, si con la que propone Fernando Savater la cual dice que es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos…) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento. O con la viñeta basada en la idea de Lourdes Miquel sobre qué es una maestra, es algo que me tiene en vilo.
Desde la antigüedad la educación ha sido un dilema. ¿Educar o no educar? ¿Educamos en la vida o para una profesión? ¿La mamá o el papá o un especialista?
Platón ya decía que era algo necesario, que no hay rebaño de ovejas que camine sin pastor. Y como se creía en las polis griegas, tanto debe haber un pedagogo como un maestro que les enseñe a socializarse y a especializarse por igual.
La cuestión viene cuando tenemos que ponernos manos a la obra. Y es que de esas dos personas que los griegos ya nos proponían parece que nos estamos olvidando. Tal vez por comodidad, tal vez por ignorancia, no lo sé. El problema es que cada día que pasa más se lavan las manos unos y se pringan los otros. ¿Qué quiero decir con esto? Que el gran dilema de educar se está cargando sobre los maestros (qué no cabe duda que para ello están y que es su función, pero…) y eliminando de las obligaciones vitales a los “papis”.
¡¡Señores despertemos!! ¡Que los maestros no son “supernanis”! (¿O sí?) ¡Que si no mandamos a la escuela (cuando digo escuela digo club, parque…) a nuestros niños con un mínimo de educación, es imposible que allá donde vayan se les eduque! ¡Que si el papá y la mamá no trabajan en casa, por muchos superpoderes que tengan los maestros, no hay nada que hacer! Y no es que me lo invente yo, es que a los hechos me remito. Solo tenemos que ver los comportamientos en las aulas, campos y pistas deportivas, etc.
¡Anda! Creo que empiezo a descubrir qué es educación para mí. Diría que es una mezcla de las dos definiciones iniciales: es algo en lo que hay que creer y para lo cual debemos tener una lista infinita de cualidades para conseguirlo a la perfección. Eso sí, como dice Savater, si hasta de la mili ha conseguido aprender algo (y eso que para mí cuando hay armas de por medio hay poco que aprender); decir que no es necesario saberlo todo para enseñar un poco. Así que pongamos todos nuestro granito de arena.
De todas formas, he de decir que es algo muy difícil de responder, y que no m atrevo a conceptualizar. No obstante, como decía José Bergamín en sus “Poesías casi completas”: “Más me hielo si más ardo”. Y que yo completo: y cuanto más me hielo, más quiero arder. Es decir, aún tengo mucho que aprender. Y así espero que pase con muchos otros, porque es la única forma de que consigamos responder.
*Todas las referencias han sido extraídas de “El valor de educar”, Fernando Savater. Ed.: Ariel, Barcelona: 2006.

¿QUÉ VEIS AQUÍ? ¿UTOPÍA?
     Os propongo una pequeña actividad de reflexión. Me gustaría saber mi capacidad de expresión y voy a utilizar un dibujo de clase para que me digáis que es lo que os sugiere antes de saber lo que realmente significa.

Ahora, esta es mi explicación. ¿Hay muchas diferencias?

El dibujo se explica desde las 3 partes de las que se compone su título.

Educación: existe una masa que practica deporte i unas cuantas personas que la dirigen en sus continuas prácticas deportivas. El objetivo sería educar en unos valores a esa masa, es decir, crear deportistas-persona civilizados. Para conseguirlo, los que los dirigen deben ser profesionales, personas correctamente cualificadas y capaces de enfrentarse a un grupo. Por tanto, podemos deducir que debe haber unos terceros que formen a esos profesionales y que se aseguren de que estos tengan conocimientos y recursos suficientes para estar al mando de los deportistas. Ya que de lo contrario, caeríamos en el error de siempre: permitir que cualquier persona nos dirija. Y, cuando vamos al médico queremos que nos atienda un médico no un curandero, ¿verdad?

Yo: en este dibujo soy yo el que enseña a los profesionales, ya que es mi meta y el verme ahí es lo que me motiva para continuar formándome y poder llegar a serlo algún día. Aunque existe una segunda perspectiva del dibujo, que es yo como alumno, con una libreta intentando aprender el máximo para estar lo más preparado posible para la posición futura que quiero desarrollar. Por último, comentar los tres objetos que hay a los pies del profesor. Son un libro y un ordenador, como fuentes de conocimiento; y un cardo, que pienso que es un arma muy útil para hacerme despertar cuando pierda interés o no esté haciendo como debo mi trabajo.

Movimiento: la educación que se da y que queremos transmitir, queremos transmitirla a través del deporte. Utilizándolo, además de cómo lo que es, una práctica dinámica i divertida que nos llena y engancha cuando la realizamos, como medio para educar y socializar a las personas que lo practican. Aprovechando que es, cada vez más, una actividad imprescindible en la vida de muchas personas. Llegando a ser en muchos de esos casos un fanatismo que debemos intentar que desaparezca.

Es por eso que os digo: ¿Es posible un deporte “educado” o es una utopía?

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