jueves, 3 de mayo de 2012

SOMOS MODELOS Y NO SABEMOS HASTA QUÉ PUNTO


Yo entreno un equipo de fútbol benjamín (9-10 años). Y un día para acabar el entrenamiento hicimos mini-partidos 2c2 y solo eran 7 niños, entonces me puse yo a jugar con uno de los nanos para ser pares y poder jugar.
Como de normal, los niños pretendían ganar por encima de todo y hacían todo tipo de pillerías para conseguirlo. Yo lo que hice fue jugar siendo “legal” y cuando había alguna acción que podía dar lugar a una ventaja cuando no correspondía lo decía. O si existía una falta, aunque después obtuviera ventaja, la pitaba. Vamos lo que debería ocurrir. Sin embargo, los nanos cuando ocurrían esas acciones hacían lo contrario, intentaban extraer el máximo beneficio para ellos aunque supieran que había sido falta, fuera...
Hasta que de repente vi como uno de los chiquillos que más conflictivo suele ser, en una de esas acciones dijo: no, no, ha sido falta. Lo cual conllevaba que empezaban a comportarse como yo lo estaba haciendo. Y siguieron haciéndolo durante el resto del partido, dándose cuenta de que no tenían porqué sacar ventaja cuando no les correspondía.
Pero lo más sorprendente aún estaba por llegar, seguimos jugando y a los 2 o 3 minutos en una jugada similar a las que he comentado, uno de los nanos del otro equipo centra un balón y yo abro las piernas para que no me pegue y se salga fuera. Yo, que llevaba pantalones largos, me doy cuenta que me toca un poco en el camal del pantalón, pero no le doy importancia y voy a por el balón para sacar. Y cuando voy a cogerlo, el chiquillo que jugaba conmigo me dice: no, sacan ellos Pablo.
Es sorprendente como los niños pueden llegar a ser más “legales” incluso que los adultos. Y que en una acción que ni yo mismo iba a considerar ellos lo hagan, cuando 10 minutos antes estaban intentando meter un gol incluso cuando sabían que habían hecho falta. Y todo por el simple hecho de ver que su entrenador se estaba comportando de esa forma.
Yo creo que la moraleja de la historia está bastante clara. Así que deberíamos darle bastante más importancia lo que hacemos y no tanto a lo que decimos.
Aunque no lo creas eres un modelo muy representativo para los niños y tus actos son muy importantes. Los niños son como esponjas y absorben todo lo que ven, y más de lo que nos pensamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario