Yo entreno un equipo de
fútbol benjamín (9-10 años). Y un día para acabar el entrenamiento hicimos
mini-partidos 2c2 y solo eran 7 niños, entonces me puse yo a jugar con uno de
los nanos para ser pares y poder jugar.
Como de
normal, los niños pretendían ganar por encima de todo y hacían todo tipo de
pillerías para conseguirlo. Yo lo que hice fue jugar siendo “legal” y cuando
había alguna acción que podía dar lugar a una ventaja cuando no correspondía lo
decía. O si existía una falta, aunque después obtuviera ventaja, la pitaba.
Vamos lo que debería ocurrir. Sin embargo, los nanos cuando ocurrían esas
acciones hacían lo contrario, intentaban extraer el máximo beneficio para ellos
aunque supieran que había sido falta, fuera...
Hasta que de
repente vi como uno de los chiquillos que más conflictivo suele ser, en una de
esas acciones dijo: no, no, ha sido falta. Lo cual conllevaba que empezaban a
comportarse como yo lo estaba haciendo. Y siguieron haciéndolo durante el resto
del partido, dándose cuenta de que no tenían porqué sacar ventaja cuando no les
correspondía.
Pero lo más
sorprendente aún estaba por llegar, seguimos jugando y a los 2 o 3 minutos en
una jugada similar a las que he comentado, uno de los nanos del otro equipo
centra un balón y yo abro las piernas para que no me pegue y se salga fuera.
Yo, que llevaba pantalones largos, me doy cuenta que me toca un poco en el
camal del pantalón, pero no le doy importancia y voy a por el balón para sacar.
Y cuando voy a cogerlo, el chiquillo que jugaba conmigo me dice: no, sacan
ellos Pablo.
Es
sorprendente como los niños pueden llegar a ser más “legales” incluso que los
adultos. Y que en una acción que ni yo mismo iba a considerar ellos lo hagan,
cuando 10 minutos antes estaban intentando meter un gol incluso cuando sabían
que habían hecho falta. Y todo por el simple hecho de ver que su entrenador se
estaba comportando de esa forma.
Yo creo que la
moraleja de la historia está bastante clara. Así que deberíamos darle bastante
más importancia lo que hacemos y no tanto a lo que decimos.
Aunque no lo
creas eres un modelo muy representativo para los niños y tus actos son muy
importantes. Los niños son como esponjas y absorben todo lo que ven, y más de
lo que nos pensamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario