jueves, 17 de mayo de 2012

EL ANTES Y EL AHORA


Es una imagen muy representativa de cómo ha cambiado el perfil de los padres. Esta visión de la paternidad la podemos encontrar tanto en la escuela como en el deporte. Los padres son defensores de sus hijos al 100%, creen que sus hijos lo hacen todo bien y que siempre la culpa es de los demás.
Además el mismo dibujo tiene implícitas algunas ideas como por ejemplo el tipo de niño de antes y el de ahora. Antes muchas veces era incluso excesivo el poder del padre sobre su hijo y posiblemente en la primera imagen se trate de un niño que hace todo lo que puede, se esfuerza por hacer las cosas pero no llega. Se le ve avergonzado, con cara tristeza y totalmente respetuoso. Sin embargo en la de 2009 vemos a un niño sobreprotegido por sus padres, riéndose de la profesora, la cual ha perdido toda su autoridad y viendo que da igual como se comporte, sus padres siempre van a estar de su lado.
Se le ha dado la vuelta a la tortilla, y ahora es la profesora la que debe intentar que sus alumnos no se comporten mal y tener que hablar con sus padres para evitar confrontaciones de ese tipo. Y es que tal vez parezca exagerado, pero no lo es, la situación es así o incluso peor y para nada beneficia a los pequeños.
Un ejemplo es el que viví hace poco, en la escuela de fútbol hubo un par de niños, hermanos, que siempre insultaban a sus compañeros, cogían  rabietas y daban patadas a los demás, etc. Varias veces se habló con el padre y se le dijo la situación, que debía hablar con ellos y él decía que sí, que se lo decía. La realidad parecía decir lo contrario, porque la cosa no cambiaba y, una de dos, o los niños “se pasaban por el forro” lo que su padre les decía o su padre no les decía nada.
No sé si les diría algo o no, pero el caso es que tuvimos que hacer una reunión con ese padre el director deportivo, el coordinador de fútbol base y yo para hablar sobre el tema. La conversación era un sin sentido, nosotros le explicábamos lo que ocurría y el solo decía: es que parece que me estéis echando la culpa a mí y que los únicos malos son mis hijos y los demás no son santitos tampoco. Al menos el tampoco ese indica que admite que sus hijos se comportan mal, espero… Pero lo dudo, porque al final decidió que los niños no continuaran en la escuela y que se los llevaba a otra.
Dudo mucho que su comportamiento cambie, ya que llevarlos a otro sitio es la opción más fácil: quito  a los niños de donde tienen el problema, no se enfrentan a él, no me enfrento yo a ellos para decirles que lo están haciendo mal, y el que tiene la culpa es el entrenador o los otros compañeros por no saber dirigir el grupo o aceptar sus comportamientos.
En definitiva, los niños han salido de rositas aprendiendo que pueden hacer o decir lo que quieran porque el papi los va a apoyar y les va a echar la culpa a los demás.
Así, ¿cómo pretendemos que cambie la sociedad? ¿Qué las cosas vayan a mejor? Es normal que cada vez los niños sean más irrespetuosos y que tengan los comportamientos que tienen en las escuelas. Pero bueno, es lo que hay, intentaremos luchar para que la cosa cambie…

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿SON EDUCATIVAS LAS ACTIVIDADES FÍSICAS Y DEPORTIVAS?


Lo primero es diferenciar dos términos de los que hablamos cuando nos referimos a la escuela: educación y escolarización. Alrededor de ellos se crea una controversia que nos hace dudar de si las AFD (actividades físicas y deportivas) son educativas o no.
Cuando hablamos de educación se refiere a la enseñanza de aquellos aspectos específicos sobre un tema que tiene un valor intrínseco, es decir, aquellas (tareas) que tienen valor en sí mismas y que están orientadas al desarrollo de una futura tarea. Por el contrario al referirnos a la escolarización la definiremos como la enseñanza de aquellos aspectos necesarios o deseables que no tienen porqué ser valiosos por sí mismos. Nos referimos a aquellas actividades que pretenden alcanzar algo más que solo su valor intrínseco.
Intentando a la pregunta que se hace Arnold (1991) sobre este tema: “¿son consideradas (las AFD) en sí mismas como medios valiosos (educación) o se las estima fundamentalmente como medios para promover un propósito extrínseco (escolarización)?” Decimos que las AFD han sido criticadas durante largo tiempo porque se consideraba que eran útiles para transmitir otros aspectos extrínsecos a ellas, valores sociales como el compañerismo, la cooperación…O incluso a través de sus juegos se podía enseñar otras materias como matemáticas o geografía.
Sin embargo, creemos que esto no es así por dos motivos. La importancia adquirida por las AFD en nuestros ámbitos de vida es tan grande que, en cualquier lugar por el que te muevas encuentras referencias a ellas. En todas las localidades hay polideportivos, hay paneles publicitarios, las vemos en TV y escuchamos en la radio… Es por tanto, parte de nuestras vidas. Una parte tan importante como lo es la informática o la literatura. Por ello debemos considerar que es algo de lo que nuestros alumnos deben tener conocimiento, una base mínima en la que sepan en qué consisten estas AFD, para por ejemplo no caer en muchos de los mitos que existen.
Y otro aspecto, tal vez el más importante, es el valor que obtienen cuando hablamos del conocimiento práctico, el cual solo se pone en funcionamiento al realizar dichas actividades de forma práctica. Nos permite además de hacer las tareas saber cómo hacerlas y ser capaces de explicarlo. Es decir, además de tirar a canasta, explicar por qué lo hago (lectura del momento de juego y de la táctica) y funcionamiento; como por su capacidad para ser utilizadas como medio para transmitir conocimientos sobre otras materias. Además de permitir crear un gran abanico de situaciones en las cuales se aprenden valores éticos y morales, siendo incluso, como dice Maraj (1965, pág. 107), el ámbito en el que más y mejores situaciones de este tipo se producen.
Como conclusión podemos decir que además de tener un carácter educativo es un gran elemento socializador.

lunes, 14 de mayo de 2012

EL PENSAMIENTO DIVERGENTE, HACIA UNA NUEVA ESCUELA

     ¿Porqué no intentarlo? Nos enfrascamos muchas veces en intentar que los niños aprendan de una determinada forma sin pensar que la situación educativa cambia. El contexto actual no es el de años o siglos pasados y sin embargo continuamos con el mismo sistema de enseñanza.
     Aunque parezca que no hay personas que piensan que hay alternativas a este tipo de educación  y que, quién sabe, tal vez sean más productivas...


domingo, 6 de mayo de 2012

UNA PROPUESTA DE SISTEMA DEPORTIVO-FORMATIVO


Continuando con la propuesta formativa ético-deportiva encontramos el siguiente esquema,  el cual pretende relacionar las diferentes partes integrantes del sistema deportivo que se propone.

Como podemos observar el sistema relacional se compone de 4 partes:
- FORMADORES: hablamos aquí de personas altamente cualificadas, con un sentido ético remarcado, las cuales sienten que deben defender un deporte educativo que tiene como fin formar personas capaces de integrar una sociedad moralmente aceptable. Donde encontramos a profesores de universidad, o de escuelas de técnicos deportivos.
- TÉCNICOS: son las personas que se encargan de dirigir los grupos de practicantes que participan en las actividades (entrenadores, monitores, profesores de escuela…), son el agente socializador principal. Son el contacto directo con el “mundo real” y los que según su actuación conseguirán que dichos practicantes aprendan unos valores u otros dependiendo de lo que sus directores de actividad les transmitan.
- PRACTICANTES: son todas aquellas personas que participan de las actividades deportivas que se ofertan en nuestra sociedad y que son desde niños hasta adultos*. Sería la parte más vulnerable del esquema y la cual se pretende formar como persona socializada.
- INFLUENCIAS EXTERNAS: son todos aquellos elementos que se encuentran alrededor de las actividades deportivas pero que no participan directamente de ellas. No obstante son generadores de interferencias dentro de las mismas y hablamos de espectadores, familiares de los practicantes, directivas de clubes, etc.
Ahora pasaremos a ver la relación entre cada una de las partes:
En primer lugar estarán los formadores, cuya función principal será formar técnicos concienciados de qué deben hacer y cómo deben desenvolverse en el mundo del deporte**. Además deberán estar constantemente formándose y observando pasivamente lo que ocurre “en la calle” entre los practicantes y los formadores, para así poder saber qué problemas surgen y estar actualizados sobre la situación y no quedar obsoletos. También deberán hacer entrevistas, pasar cuestionarios a técnicos cualificados para recabar más información y así poder dar respuesta a las necesidades del deporte. 
En segundo lugar encontramos a los técnicos, los cuales deben tener tres características indispensables, deben ser: responsables de su formación; capaces de poner en práctica los conocimientos adquiridos en su formación; y evaluadores de la situación en la que se encuentran para detectar carencias y necesidades en su entorno. Cumpliendo estas características daremos por sentado que son conscientes de la importancia que tiene su función y que comprenden y saben cómo deben comportarse ante sus grupos.
Como base de este esquema encontramos a los practicantes, que son la parte más numerosa e importante y sin embargo la cual tiene la función más sencilla. Éstos únicamente deben participar en las actividades, disfrutar de ellas y ser capaces de comprender los valores y los comportamientos más adecuados en su relación con el deporte.
Por último, se encuentran las influencias externas, cuya participación en la práctica deportiva es nula pero su efecto sobre ella es enorme, ya que afecta muy notablemente sobre el comportamiento de los practicantes, sobre todo por su influencia en los factores psicológico y conductual (puede hacer que un deportista se hunda por la presión que sufre o que se comporte de una determinada forma al ver que su padre lo hace así, entre otros efectos).
*Cuando hablamos de practicantes nos referimos a todas las personas que participan en actividades físico-deportivas, pero sobre todo a los niños, los cuales se encuentran en proceso de formación.
**Tenemos que destacar que en ningún momento se pretende hacer un adoctrinamiento, más bien todo lo contrario, formar personas concienciadas y capaces de tomar por su propio juicio la opción más adecuada. Refiriéndonos tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje entre formadores y técnicos como en el de técnicos y practicantes.

sábado, 5 de mayo de 2012

COMPETIMOS DESDE NIÑOS, PERO COMPETIMOS BIEN

      Muchas veces nos planteamos si la competición es adecuada o no para educar a nuestros pequeños. Normalmente observamos comportamientos indeseables en los terrenos de juego, acciones sorprendentes en las que niños de 6-7-8 años reclaman a árbitros, pegan a jugadores de otros equipos, o entrenadores que chillan o insultan a sus niños o padres, o viceversa, por exceso de carácter competitivo.
     Estas acciones son un reflejo de lo que se ve por televisión de lo que ocurre en los campos profesionales. Por supuesto, es un enfoque equivocado de lo que es la competición, y nosotros, los profesionales somos los encargados de intentar cambiarlo. En palabras de Arnold (1991, págs. 80-81) dejo plasmada mi concepción de competición: la cooperación y el afán de superación.
<<Originariamente, com-petitio significaba "examinar, esforzarse juntos". Se hallaba más 
estrechamente ligado a amistad que a rivalidad. En el contexto del deporte, competición
era, y sigue siendo para muchos, una pugna por sobresalir, una forma de destacar que no
sería posible a no ser por el tipo de situación que el deporte proporciona. Para competir 
en el deporte, como se ha señalado anteriormente, primero es necesario comprende la 
actividad y aceptar someterse a las reglas que la gobiernan. Si un competidor rompe o burla 
las reglas de un modo deliberado, podemos preguntarnos seriamente si es deporte lo que hace.
La cuestión aquí es que el deporte competitivo no es, como se ha descrito a veces, una forma
desenfrenada de conflicto, sino una práctica institucionalizada y regida por reglas que trata de
regular lo que está y no está permitido a través de unas normas que son justas para todos.
Además, se halla reforzada por una serie de conveniencias sociales y códigos de conducta
de los que tradicionalmente se confía que formen parte de una competición "deportiva".
De un modo paradójico. el deporte competitivo queda mejor ejemplificado como una forma
regida por reglas de rivalidad amistosa que suponen una cooperación. La observación de Perry
(1975) según la cual "las competiciones nos exigen asumir la capacidad de cooperar para
que resulten posibles" (pág 128) es quizá especialmente cierta en lo que se refiere a las 
deportivas. Decir entonces que un juego es competitivo no significa necesariamente que 
esté ausente la cooperación entre los dos adversarios o los dos bandos; exige más bien
que se halle presente, al menos en un cierto grado, para la continuidad del deporte 
competitivo como práctica institucional.
Seguramente donde está mejor personificado el enfoque del deporte competitivo es quizá
 en el movimiento secular que se conoce como olimpismo. Destaca la ética del juego limpio 
y de la deportividad y resalta la idea de que la competición debería caracterizarse por un 
empeño honesto y una buena voluntad. Lejos de ver el deporte competitivo como inmoral y 
antisocial, lo considera como una forma de pugna que genera camaradería en un mutuo afán 
por sobresalir. Esta imagen del deporte competitivo, como ya se verá, corresponde parcialmente 
a un ideal, pero ha sido y sigue siendo una parte de la historia del deporte competitivo. El hecho 
de que este ideal se haga o no realidad como parte de la formación de un joven depende en gran 
medida, si no enteramente, del modo en que se promueva y enseñe en las escuelas el 
deporte competitivo. Lo que se rechaza, tanto sobre la base conceptual como histórica, es la 
concepción de que el deporte competitivo sea esencialmente y, por eso, necesariamente inmoral.>>

Debemos pensar una cosa:
     El deporte es como un juego de niños, si eres un tramposo ningún amiguito querrá jugar contigo. Cuida a tus rivales, sino el juego se acaba.