Al hilo de la anterior entrada, aquí tenemos un ejemplo de lo que realmente somos los adultos para los niños. Esto se multiplica cuando eres una figura representativa para ellos, un modelo a seguir. Para ellos tanto sus padres, como sus hermanos son alguien muy importante y en quién se fijan. Pero, ¿y nosotros? ¿Cuántas veces hemos oído decir a un padre al entrenador del niño: "díselo tú que a ti te hace más caso que a mi"?
Sintámonos importantes, porque lo somos. Y cumplamos con el principio de responsabilidad (Devís y Pérez en Martinez y Gómez, 2009), porque la tenemos.
DE CÓMO TE COMPORTES ANTE EL NIÑO, DEPENDERÁ CÓMO SE COMPORTE ÉL ANTE LOS DEMÁS. CRÉELO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario